Cada Recorrido dura entre 90 y 120 minutos.
Un Recorrido cada catorce días.
Presencial o por videollamada. Algunos Recorridos son presenciales por la naturaleza del trabajo. Otros pueden ser virtuales.
El proceso completo tiene doce grados y dura entre 21 y 36 meses, dependiendo del ritmo de cada persona. No hay apuro ni fecha límite.
Cada Recorrido tiene una estructura que se repite:
Primero, un momento de regulación para llegar al espacio de trabajo con el cuerpo y la mente presentes.
Después, un espacio de descarga: decir lo que necesita ser dicho sin juicio, sin consejo, sin prisa.
Después, un ejercicio específico del grado en el que estés, aplicado sobre el material que acabás de traer. No ejercicios abstractos. Trabajo sobre tu vida real.
Al final, una práctica para llevar a la quincena: algo concreto para hacer entre Recorridos que extiende el trabajo al contexto de tu vida cotidiana.
Cada Recorrido empieza y termina con vos regulado y presente. Nunca salís del espacio en peor estado del que llegaste.
Al empezar el proceso recibís tu Bitácora: el cuaderno del camino.
Todo lo que trabajamos se registra ahí. Los ejercicios, las prácticas, los descubrimientos. Es tuya. El Guía la lee durante el Recorrido pero no se la lleva.
Al final del proceso, la Bitácora contiene el mapa completo de tu recorrido. Es la evidencia tangible de lo que caminaste.
El Puente es un proceso de trabajo individual que requiere compromiso de ambas partes.
Cada Recorrido tiene un valor de [MONTO].
La primera conversación no tiene costo. Es para conocernos, para que puedas hacer preguntas sobre el sistema, y para que ambos evaluemos si este es el momento y si El Puente es el camino apropiado.